¿Los nervios son tus enemigos? La ciencia dice que podrían ser tus mejores aliados

Tienes que exponer frente a todo el salón. Estás a punto de entrar a una final deportiva. Vas a cantar en un escenario o simplemente quieres hablar con alguien que te gusta. De repente, el corazón empieza a latir más rápido, las manos sudan y sientes un revoltijo en el estómago.

Seguro has pensado: “¡Estoy demasiado nervioso, no puedo!” Pero ¿y si esos nervios no fueran el problema? ¿Y si, en realidad, fueran una herramienta que tu cuerpo usa para ayudarte?

Una alarma que intenta protegerte

Cuando el cerebro cree que algo importante está por suceder, activa una especie de alarma interna. No significa que estés en peligro real; simplemente interpreta que la situación necesita toda tu atención.

Según especialistas en psicología, esa respuesta tiene una misión muy clara: prepararte «por si acaso». Es como si tu cerebro dijera: «¡Atención! Lo que viene importa. Más vale estar listos”. Por eso aparecen los nervios antes de un examen, una competencia o una presentación.

Cuando el miedo empieza a contar historias

Uno de los efectos más comunes del nerviosismo es el miedo. Y lo curioso es que muchas veces no tenemos miedo de lo que está pasando, sino de lo que imaginamos que podría pasar. ¿Y si se me olvida todo? ¿Y si todos se ríen? ¿Y si fallo?

Nuestro cerebro puede concentrarse tanto en esas posibilidades que olvida algo importante: la mayoría de las veces, esos escenarios nunca ocurren.

¿Por qué a veces nos enojamos cuando estamos nerviosos?

Aunque parezca extraño, el nerviosismo también puede transformarse en irritabilidad.

Seguro te ha pasado: alguien intenta ayudarte antes de una prueba y respondes de mala gana, o cualquier pequeño comentario te molesta más de lo normal.

No es porque seas una persona difícil. Es porque el cerebro ya está gastando mucha energía tratando de enfrentar el reto que tiene delante.

La sensación de perder el control

Cuando los nervios son muy intensos, podemos sentir que todo nos supera. Las ideas se mezclan, cuesta concentrarse e incluso parece que el cuerpo deja de obedecer.

A eso los psicólogos lo llaman una sensación de descontrol. No significa que realmente hayas perdido tus capacidades, sino que la intensidad de las emociones hace más difícil acceder a ellas en ese momento. La buena noticia es que esa sensación suele ser temporal. La sorpresa: no todos los nervios son malos. Aquí viene el dato que más sorprende.

No todos los nervios producen emociones desagradables.

También pueden sentirse como emoción, ilusión o entusiasmo.

Piensa en un músico antes de subir al escenario, una actriz antes del estreno o un deportista antes de una gran final. Todos sienten nervios, pero muchas veces esa energía les ayuda a concentrarse, reaccionar más rápido y dar lo mejor de sí. En otras palabras, los nervios pueden convertirse en combustible.

Entonces… ¿Cómo se transforman en confianza?

Los psicólogos explican que la diferencia no siempre está en sentir o no sentir nervios, sino en cómo los interpretamos.

Si pensamos: “estoy nervioso porque no puedo hacerlo”, nuestro cuerpo reaccionará con más tensión. Pero si cambiamos el mensaje por: “estoy nervioso porque esto es importante para mí”. Es más fácil aprovechar esa energía para concentrarnos y actuar.

Cinco estrategias para convertir los nervios en aliados

  1. Respira despacio.

Respirar lenta y profundamente ayuda a enviarle al cerebro el mensaje de que no existe un peligro inmediato.

  1. Cambia la conversación contigo mismo.

En lugar de repetir «voy a fracasar», prueba con frases como: «me preparé», «puedo hacerlo» o «daré lo mejor de mí».

  1. Enfócate en el presente.

No gastes energía imaginando todo lo que podría salir mal. Concéntrate en el siguiente paso.

  1. Práctica antes del gran momento.

Ensayar varias veces hace que el cerebro perciba la situación como más conocida y menos amenazante.

  1. Recuerda que sentir nervios es normal.

Incluso atletas, artistas, científicos y presentadores de televisión sienten nervios antes de sus grandes retos.

 

¿Cuándo es momento de pedir ayuda?

Aunque el nerviosismo es una emoción natural y puede ayudarnos a rendir mejor, hay ocasiones en las que deja de ser un aliado.

Si los nervios aparecen muy seguido, son tan intensos que te impiden estudiar, dormir, disfrutar de las actividades o relacionarse con otras personas, es importante hablar con un adulto de confianza o buscar el apoyo de un profesional de la psicología.

Pedir ayuda no significa ser débil. Significa aprender nuevas herramientas para sentirte mejor. La próxima vez que tu corazón empiece a latir más rápido antes de un reto, recuerda esto: quizá no sea una señal de que vas a fallar. Tal vez sea la forma en que tu cuerpo te dice: «Esto es importante para ti… y ya me estoy preparando para ayudarte”.

Fuentes consultadas.

Área Humana – Del Nerviosismo a la Autoconfianza: https://www.areahumana.es/nerviosismo-manejo-de-los-nervios/

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