Gobernar un municipio es bastante más complicado que cortar cintas conmemorativas.
Imagina que eres alcalde por un día. A las siete de la mañana alguien pregunta por una vía. A las ocho hay una reunión sobre seguridad. A las nueve aparece el presupuesto. A las diez alguien quiere un parque nuevo. Y todavía no has terminado el desayuno.
En Colombia, la Constitución dice que en cada municipio hay un alcalde que es jefe de la administración local y representante legal del municipio. Es elegido popularmente para un período institucional de cuatro años.
Pero ser alcalde no significa ser dueño del municipio. El alcalde tiene que actuar dentro de la Constitución, las leyes y las demás normas aplicables. Entre sus atribuciones está cumplir y hacer cumplir las normas, conservar el orden público de acuerdo con la ley y las instrucciones de las autoridades competentes, y dirigir la acción administrativa municipal.

También trabaja en relación con el Concejo Municipal, aunque alcalde y Concejo no son lo mismo. La Ley 136 de 1994 establece, entre otras funciones, que el alcalde puede presentar proyectos de acuerdo y debe llevar oportunamente al Concejo proyectos relacionados con los planes de desarrollo y con el presupuesto anual de ingresos y gastos.
¿Presupuesto? Sí: dinero. Porque decir “vamos a construir veinte parques, mejorar las vías y hacer cinco bibliotecas” es facilísimo. La pregunta complicada es: “¿con qué recursos, en qué orden y según qué plan?”.
El alcalde también puede ordenar gastos y celebrar contratos y convenios municipales dentro de las reglas legales del plan de desarrollo y del presupuesto. Además, dirige la organización y el funcionamiento de la administración municipal.
En materia de seguridad, la Constitución señala que el alcalde es la primera autoridad de policía del municipio. Eso no significa que se convierta en policía ni que pueda dar cualquier orden: sus actuaciones están sujetas a la ley y a las competencias de las demás autoridades.
Por eso elegir alcalde importa. No estamos escogiendo solamente a la persona que aparece en una inauguración con casco y tijeras gigantes. Estamos eligiendo a quien dirigirá una administración que toma decisiones sobre asuntos cercanos a la vida de la comunidad.
¿Y los niños? Aunque todavía no puedan votar, pueden conocer qué hace su alcaldía, preguntar por los proyectos de su municipio y participar en espacios escolares y comunitarios. La democracia no empieza mágicamente el día que cumples 18 años: empieza cuando entiendes cómo funciona el lugar donde vives.
Fuentes consultadas
