Cuando decides hacer ejercicio, no solo mueves músculos. Tu cuerpo entra en un estado de transformación acelerada. Química, física, biológica: todo sucede simultáneamente en tu organismo.
Los primeros 10 segundos: el sistema de energía ATP
Tus músculos necesitan energía para contraerse. Esa energía viene de una molécula llamada ATP (adenosín trifosfato). Cuando haces ejercicio, tus células usan ATP rápidamente.
Para los primeros 10 segundos de ejercicio intenso, tu cuerpo usa ATP que ya está disponible en los músculos. Pero después de esos 10 segundos, se acaba. ¿Qué pasa entonces? El cuerpo pasa al siguiente sistema.
Los siguientes 10 a 60 segundos: el sistema anaeróbico
Sin oxígeno disponible (porque apenas estás comenzando a respirar más rápido), el cuerpo rompe glucosa rápidamente en un proceso llamado «glucólisis». Es rápido, pero produce un subproducto: ácido láctico.
El ácido láctico es lo que causa esa sensación de quemazón en los músculos cuando haces un esfuerzo intenso. Tus músculos queman-queman-queman. Eso es ácido láctico.
Después de 60 segundos: Aeróbico (con oxígeno)
Ya estás respirando más rápido, más oxígeno entra a tu cuerpo. Ahora, el cuerpo quema grasa e hidratos de carbono de forma más eficiente.
Tu corazón bombea más rápido para llevar más oxígeno a los músculos que trabajan. Tu presión sanguínea sube. Empiezas a sudar para enfriar el cuerpo (porque el ejercicio genera calor).
Los cambios químicos: Endorfinas
Tu cerebro comienza a liberar endorfinas. Son neurotransmisores que hacen que te sientas bien. Es por eso que después de hacer ejercicio, tienes ese «high» (euforia). Tus propias endorfinas son drogas que tu cerebro produce.
Las endorfinas también amortiguan el dolor. Es por eso que después de ejercitarte, tienes una mayor tolerancia al dolor (aunque tus músculos duelan, la percepción del dolor es menor).
Los cambios en el cerebro: Neuroplasticidad
Cuando haces ejercicio, tu cerebro literalmente cambia. Se forman nuevas conexiones entre neuronas. Una proteína llamada BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro) se produce en mayores cantidades.
BDNF ayuda a que el cerebro se adapte, aprenda, y forme nuevas conexiones. Es como si el ejercicio físico estuviera «afilando» tu mente.
Por eso los estudiantes que hacen ejercicio regularmente tienen mejor desempeño académico. No es coincidencia. El ejercicio literalmente mejora tu cerebro.
Las adaptaciones a largo plazo: Ser más fuerte y resistente
Si continúas ejercitándote consistentemente:
El giro inesperado: El ejercicio excesivo es peligroso
Aunque el ejercicio es beneficioso, demasiado es perjudicial. Los atletas de élite que entrenan excesivamente pueden desarrollar lo que se llama «overtraining syndrome». Los síntomas incluyen fatiga extrema, rendimiento decreciente, y depresión.
También, ejercicio excesivo puede provocar lesiones crónicas. Corredores de maratón pueden desarrollar problemas en las articulaciones. Levantadores de pesas pueden dañar su columna vertebral.
El cuerpo necesita descanso para adaptarse. Sin descanso, solo acumulas daño. Los músculos no crecen durante el ejercicio. Crecen después, durante el descanso y el sueño. Es por eso que dormir es tan importante para los atletas. Sin sueño, no hay ganancia muscular. La construcción de músculo es un 40% ejercicio y 60% dieta y sueño.
Fuentes consultadas:
