Llegas de clases, haces una siesta y ya es de noche. Tenías que estudiar para un examen, terminar una tarea y avanzar en un trabajo, pero el tiempo se fue entre la siesta, las redes sociales y otras distracciones. Si alguna vez te ha pasado, no eres el único.
La buena noticia es que organizar el tiempo no significa estudiar más horas, sino aprender a aprovechar mejor las que tienes. De hecho, especialistas en educación aseguran que una buena planificación puede ayudarte a aprender con menos estrés y a recordar mejor la información.
Empieza con un plan
Antes de abrir un cuaderno, dedica unos minutos a pensar qué vas a hacer. Escribe una lista con las tareas pendientes y ordénalas según su importancia o la fecha de entrega. Así evitarás olvidar trabajos o dejar todo para último momento.

Divide el estudio en pequeños retos
Intentar estudiar durante tres o cuatro horas seguidas suele ser una mala idea. El cerebro necesita descansar para mantener la concentración.
Una estrategia muy utilizada consiste en estudiar durante 25 minutos y luego hacer una pausa de cinco minutos. Después de cuatro sesiones, puedes tomar un descanso más largo. Este método ayuda a mantener la atención y hace que las tareas parezcan más fáciles de completar.
El celular puede esperar
¿Te ha pasado que solo ibas a revisar un mensaje y terminaste viendo videos durante media hora? Las notificaciones son uno de los principales enemigos de la concentración
Si vas a estudiar, deja el celular en silencio o déjalo lejos de donde estés trabajando. Cada interrupción hace que el cerebro tarde varios minutos en volver a concentrarse.
No todo es estudiar
Dormir bien, comer de forma equilibrada y hacer actividades físicas también hacen parte de una buena rutina de estudio. Cuando el cuerpo está descansando, el cerebro procesa mejor la información y aprende con mayor facilidad.

Encuentra el horario que mejor funciona para ti
Hay personas que se concentran más en la mañana y otras que rinden mejor en la tarde, incluso escuchando música. Lo ideal y lo más importante es identificar el momento del día en el que te sientas más atento y aprovecharlo para las materias que requieren mayor esfuerzo.
No necesitas cambiar toda tu rutina de un día para otro. Comienza organizando tus tareas del día siguiente o reserva media hora sin distracciones para estudiar. Esos pequeños hábitos hacen la diferencia.
¿Sabías que?
El cerebro no mantiene la misma concentración durante horas seguidas. Por eso, hacer pausas cortas mientras estudias puede ayudarte a recordar mejor lo que aprendes y evitar el cansancio mental.
