¿De dónde salió eso de tener mascotas?

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La historia de las mascotas incluye perros, gatos, aves, peces y otros animales que convivieron con distintas culturas

Hoy parece de lo más normal compartir la casa con un perro o un gato, pero la historia de las mascotas comenzó hace miles de años y ha dado algunos giros bastante curiosos.

Los primeros mejores amigos

Los perros fueron los primeros animales en ser domesticados. Los científicos creen que esto ocurrió hace 15.000 o 30.000 años, cuando algunos lobos comenzaron a acercarse a los campamentos humanos para aprovechar los restos de comida. En lugar de espantarlos, algunas comunidades descubrieron que estos animales podían ayudar a vigilar, cazar y proteger al grupo. Con el paso de muchas generaciones, esos lobos fueron cambiando hasta convertirse en los perros que hoy conocemos. ¡Sí, lobos y perros son exactamente la misma especie! Aunque todavía existe debate sobre el lugar exacto donde ocurrió este proceso, las investigaciones apuntan a distintas regiones de Europa y Asia.

Los gatos llegaron bastante después. Su historia comenzó hace unos 10.000 años en el actual Oriente Medio. Cuando los seres humanos empezaron a cultivar cereales y almacenarlos, aparecieron los ratones… y detrás de ellos, los gatos salvajes. Estos hábiles cazadores encontraron una fuente inagotable de alimento, mientras que los agricultores descubrieron que los felinos mantenían alejadas a las plagas. Fue un acuerdo perfecto: comida para los gatos y cosechas protegidas para las personas. Aunque todavía actúan como si nos estuvieran haciendo un favor. 

Con el tiempo, los gatos se volvieron tan importantes que en el antiguo Egipto eran considerados animales sagrados y estaban asociados con la diosa Bastet. Maltratar a un gato podía ser un delito muy grave, y muchas familias incluso los momificaban cuando morían.

Mascotas con mucha historia

Aunque perros y gatos fueron los más populares, no han sido los únicos compañeros del ser humano.

En distintas regiones de Asia, especialmente en China, Japón e India, era común criar aves de canto como ruiseñores, jilgueros y otras especies apreciadas por su belleza y melodías. También se mantenían peces ornamentales mucho antes de que existieran los acuarios modernos. Los peces dorados, por ejemplo, comenzaron a criarse en China hace más de mil años y con el tiempo se convirtieron en un símbolo de buena fortuna.

La adopción responsable de mascotas requiere cuidados, respeto y compromiso con el bienestar de cada animal

En algunos palacios asiáticos también era posible encontrar ciervos, grullas, pavos reales y monos como animales de compañía o como símbolos de riqueza y prestigio. En Japón, las carpas koi llegaron a representar perseverancia y prosperidad, mientras que en la India algunos elefantes convivían estrechamente con las personas, aunque más como animales de trabajo y ceremoniales que como mascotas.

En otras partes del mundo también hubo elecciones bastante peculiares. Los nobles europeos criaban hurones para controlar plagas y, más tarde, como animales de compañía. En América, algunas culturas convivían con guacamayas, loros y coatíes. Incluso hay registros históricos de personas que mantenían zorros, mapaches, pequeños cocodrilos, serpientes y grandes felinos como leones o leopardos simplemente para demostrar poder o riqueza.

¿Una buena idea? No siempre

Que un animal pueda vivir cerca de las personas no significa que deba hacerlo.

Muchos animales salvajes tienen necesidades imposibles de satisfacer dentro de una casa. Necesitan grandes territorios para desplazarse, dietas muy específicas, convivir con otros miembros de su especie y desarrollar comportamientos naturales como cazar, trepar, nadar o migrar. Cuando se mantienen como mascotas, pueden sufrir estrés, enfermedades, problemas de comportamiento e incluso convertirse en un riesgo para las personas.

Además, existe un problema mucho más grave: el tráfico ilegal de fauna silvestre.

El tráfico ilegal de fauna silvestre pone en riesgo a los animales exóticos, sus poblaciones y el equilibrio de los ecosistemas

Cada año, millones de animales son capturados para venderlos como mascotas exóticas. Durante este proceso, muchos mueren debido al estrés, las malas condiciones de transporte o la falta de alimento. Los que sobreviven son separados de su hábitat, lo que también afecta a las poblaciones silvestres y al equilibrio de los ecosistemas. Algunas especies han visto disminuir considerablemente su número debido a esta práctica.

La domesticación de los perros comenzó cuando algunos lobos se acercaron a los campamentos humanos hace miles de años

Por eso, aunque pueda parecer emocionante tener un mono, un tucán, una serpiente exótica o un pequeño felino en casa, la realidad es muy distinta. La mayoría de estos animales nunca podrá llevar una vida saludable fuera de su ambiente natural.

Los mejores compañeros

Las mascotas actuales, como perros, gatos, conejos, cobayas o hámsteres, han pasado por largos procesos de domesticación que les permiten convivir con las personas de forma mucho más segura y saludable. Aun así, todos necesitan cuidados, atención y respeto.

Los gatos comenzaron a convivir con las personas al proteger los cultivos y graneros de ratones en el antiguo Oriente Medio

Si alguna vez quieres sumar un nuevo integrante a tu familia, adoptar siempre será una excelente opción. Y si ves un animal salvaje, recuerda que el mejor lugar para él no es una sala, una jaula o un jardín, sino el sitio donde evolucionó durante miles de años: la naturaleza.

Después de todo, los mejores amigos del ser humano no son los que viven encerrados, sino aquellos con los que aprendimos a convivir respetando su bienestar.

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