Palabras intraducibles y la complejidad detrás de la traducción

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Palabras intraducibles que muestran la complejidad de la traducción y las diferencias culturales entre idiomas

Si sabes hablar uno o más idiomas además de tu lengua materna, seguro que te has encontrado con ciertas dificultades para traducir algunas palabras. Aunque con muchos idiomas compartimos raíces latinas, griegas y árabes, o con los que compartimos palabras que inicialmente tomamos prestadas y con el tiempo son incluídas (a su manera) en nuestros diccionarios, existen ciertos términos intraducibles que requerirían de una explicación más larga para traducirlos. Y esta es una manera fascinante de entender las diferencias con que cada cultura se aproxima a las experiencias de la vida. 

El español es único

En español conocemos como “sobremesa” el momento que sigue a las comidas y en el que compartimos charlando, ese momento que se puede extender por horas y dar lugar a grandes historias (o poderosos chismes). En ningún otro idioma tienen una palabra para eso. Tampoco la tienen para “trasnochar” o “desvelarse” (en inglés tendríamos que decir stay up late, y aún así no podríamos distinguir esas dos maneras de mantenernos despiertos durante la noche —la primera diríamos que es voluntaria y la segunda involuntaria). “Madrugar” es otra de ellas. ¿No es curioso que en español tengamos unos términos tan específicos para estas maneras de pasar o aprovechar el tiempo? ¿Qué dice eso sobre nuestra cultura? ¡No hay tampoco palabra en otro idioma para “estrenar”! Qué lástima. 

Palabras intraducibles del español como sobremesa, trasnochar, desvelarse, madrugar y estrenar
La traducción literaria exige comprender el idioma, la cultura, el contexto, la sonoridad y el sentido de cada expresión

La lengua es una manifestación de la cultura

El mundo occidental ha tenido siempre una fascinación particular por las filosofías orientales, por sus maneras de entender la naturaleza y ver el mundo. Pues en japonés “Komorebi” es un término intraducible que describe de manera muy poética el paso de la luz que se filtra y baila entre las hojas de los árboles. “Shinrin-Yoku” es otro y significa esa práctica terapéutica de dar un paseo por entre jardines o bosques en completa paz. El mundo japonés tiene eso, una poesía de lo sutil que no encontramos en ninguna otra cultura. Pero no todo es estado zen, los japoneses también tienen su picardía: para referirse a alguien que por detrás parece guapa pero de frente ya no, dicen “Bakku-Shan”, y lo curioso es que se trata de la combinación de la palabra en inglés “back” (espalda) y la palabra en alemán “schön” (hermosa). 

Komorebi y Shinrin-Yoku son palabras japonesas intraducibles relacionadas con la naturaleza, la calma y el bienestar

En portugués encontramos palabras únicas como “saudade”, tan particular que la hemos adoptado tal cual; significa melancolía, nostalgia y a la vez gratitud y añoranza. El portugués es romántico de una manera particular. Por ejemplo, “cafuné”, palabra de orígen africano, describe acariciar o pasar los dedos suavemente por el cabello de alguien a quien quieres. Qué maravilla.

Saudade y cafuné son palabras portuguesas intraducibles que expresan nostalgia, afecto y cercanía emocional

En Italia, uno de los epicentros gastronómicos del mundo, tienen una palabra específica para la marca redonda que dejan los vasos o tazas cuando los dejamos en la mesa. Ojo a esta: “Culaccino”. Qué ocurrentes. 

Las lenguas germánicas como el holandés, el alemán o el danés tienen una manera única de crear palabras, tiene un sentido poético y metafórico que casi ninguna tiene. “wanderlust” en alemán se traduce como ese deseo de explorar el mundo e ir más allá de nuestras fronteras conocidas. En holandés “plimpplamppleterre” es esa práctica de lanzar una piedra plana en una superficie de agua, hacer “sapitos” diríamos nosotros. No querrás conocer en Noruega o Dinamarca a una “Kaelling”: culturalmente ha adquirido el significado de madre malhablada que grita con insultos a sus hijos desde el umbral de la puerta o en el parque; viene de la idea de una “mujer troll”. El folklore también crea lenguaje. 

Palabras intraducibles del holandés, danés y noruego reflejan costumbres, humor, folklore y formas particulares de entender la vida
Wanderlust es una palabra alemana que expresa el deseo profundo de viajar, explorar el mundo y descubrir nuevos lugares

Traducir es “traicionar”

Decía Goethe, el famoso escritor, poeta, filosofo y científico alemán que hablar otro idioma era vivir dos veces (o más, si hablas otros). Y es muy cierto. Hablar otro idioma nos da nuevas luces sobre las experiencias y fenómenos de la vida, es como viajar a lo más profundo de otras culturas. Es por ello que la traducción es una habilidad que, a pesar de contar con Google u otras herramientas, sigue siendo muy apreciada. Una cosa es traducir para asuntos prácticos y comunicativos, pero otra muy diferente es la traducción literaria o poética. Para traducir un libro no podemos simplemente pasarlo por el traductor online. Hay muchas decisiones que un traductor literario debe tomar en el camino, y es por ello que en muchas facultades se trata como una forma de creación. Debemos entender la cultura, el contexto específico, incluso la región, y decidir qué queremos traducir, la sonoridad, el significado directo, la metáfora, o si más bien lo dejamos en el idioma original y ponemos una nota al pie. 

Culaccino es una palabra italiana intraducible que describe la marca circular que deja un vaso o una taza sobre la mesa

Los idiomas, además, nos hacen entender muchas cosas que damos por sentadas de nuestra propia cultura. Si quieres aprender muy bien cómo funciona el español, que lo aprendemos digamos por ósmosis, no dejes de aprender otros idiomas. Es fascinante lo que vas a descubrir. Y ni qué decir de aprender algo de griego o latín.

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