Del llano y la selva a Escandinavia: niñas y niños guaviarenses viajan como artistas y “reporteros del cambio” a Suecia.

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Por Gabriel Gamba, editor de La Lupa Curiosa.

Nueve niñas, niños y adolescentes de San José del Guaviare emprendieron un viajeinternacional que trasciende el intercambio cultural. Con arpas, cuatros, maracas y trajes típicos en su equipaje, partieron rumbo al Reino de Suecia como representantes de las tradiciones llaneras y amazónicas colombianas, pero también como narradores de su propia historia.

La despedida oficial se realizó el pasado 14 de mayo en un programa de intercambio cultural liderado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, implementado por la Embajada de Colombia en Suecia con apoyo de la organización RECON Suecia y el periódico educativo La Lupa Curiosa de Colombia. Allí, antes del viaje internacional, los jóvenes artistas tuvieron un encuentro con la Canciller de Colombia, Rosa Villavicencio, el fundador de RECON Colombia, Camilo Fonseca, la fundadora del periódico La Lupa Curiosa, Monica Palomino, y el editor de La Lupa Curiosa, Gabriel Gamba, para seguidamente recibir una formación periodística que los certificará en su regreso como “reporteros internacionales del cambio”.

El taller dirigido a los nueve representantes elegidos de la Escuela de Formación Artística y Cultural “Forjadores de la Selva”, tuvo como objetivo brindarles herramientas básicas de observación, narración y registro para que pudieran documentar la experiencia desde sus propias voces. Más que aprender a escribir una noticia, el ejercicio invitó a los participantes a descubrir el valor de contar aquello que viven, sienten y representan. 

Durante el taller, las conversaciones giraron en torno a las narrativas del asombro: qué imaginaban encontrar en Suecia, qué creían que extrañarían de Colombia y cómo el encuentro con otra cultura puede ayudar a mirar con nuevos ojos el propio territorio. Surgieron reflexiones sobre la gastronomía, la arquitectura, la forma de relacionarse entre las personas y también sobre aquello que hace único a San José del Guaviare.

Cada participante elaboró una tarjeta de presentación respondiendo preguntas sobre su identidad, sus sueños y el amor por su comunidad. Las respuestas dejaron ver un profundo sentido de pertenencia hacia el territorio y una conciencia clara sobre el papel que pueden desempeñar el arte y la cultura en la transformación social. El taller también incluyó ejercicios simbólicos de solidaridad y acompañamiento. Uno de ellos consistió en asumir el rol de “ángel guardián” de otro compañero durante el viaje: observar cómo se siente, ayudarlo si es necesario y acompañarlo en silencio en una experiencia que, para muchos, puede ser abrumadora y en algunos casos significa la primera salida del país.

Pero quizá uno de los momentos más significativos ocurrió cuando los jóvenes comenzaron a pensar cómo titularían una noticia sobre su propia experiencia. Lo que empezó con frases sencillas como “Jóvenes del Guaviare viajan a Suecia” terminó convirtiéndose en reflexiones más profundas sobre identidad, representación y cambio social. Entendieron que la manera de narrar una historia también puede transformar los imaginarios sobre un territorio históricamente marcado por el conflicto. Esto resonó particularmente con la oportunidad de recibir y documentar de primera mano una entrevista con el Embajador de Colombia en Suecia, Guillermo Francisco Reyes González. Este encuentro, liderado por la directora de RECON Suecia, Daniela Sánchez, permitió a los jóvenes compartir experiencias con el embajador quien les contó los mayores desafíos que enfrenta el país en materia de cooperación internacional y alianzas estratégicas para la construcción social

Ese es, precisamente, uno de los valores más importantes de este intercambio internacional: permitir que niñas, niños y adolescentes de regiones como el Guaviare ocupen escenarios globales desde el arte, la música y la cultura, mostrando otras formas de habitar y contar el país. El viaje a Suecia no solo está abriendo oportunidades personales para quienes participan. También fortalece procesos comunitarios y culturales que durante años han construido alternativas de paz en territorios atravesados por la violencia y el abandono estatal. En este caso, la música llanera y las danzas folclóricas se convierten en puentes entre comunidades distantes, capaces de generar reconocimiento mutuo, orgullo identitario y nuevas posibilidades para las juventudes.       

Más allá de representar a Colombia en otro continente, estos jóvenes viajan con una misión simbólica: demostrar que desde la cultura también se construyen relatos de esperanza. Y que las voces de las nuevas generaciones del Guaviare tienen mucho que decirle al mundo.